Abuelo

Aquél que se hacía llamar Arturo,
profundo y taciturno en mis pensamientos.
Fue sólo media docena, pero siento que te conozco.
Hablamos por horas en el mundo onírico
y en la vigilia sólo existen destellos
esporádicos de ti.
Fracciones, de media docena.
                                                 

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